Saltar al contenido

Oración de Renuncia a Satanás

Si deseas renunciar a las influencias de Satanás y seguir a Cristo para darle tu vida y tu amor, por esa razón te mostramos la oración de renuncia a Satanás católica.

¿Cuál es la Oración para Renunciar a Satanás?

A continuación; te mostramos la poderosa oración de renuncia a Satanás para que abandones el pecado.

Oración para Renunciar al Diablo

Señor Jesús, por tu Sangre preciosa y por tu Cruz, por la pureza del Inmaculado corazón de María, Reina del Cielo y de la tierra, yo (di tu nombre completo): RENUNCIO a Satanás, a todo conjuro, perjuro, venganza de lo oculto que, por brujería, pacto satánico, enfermedad natural o sobrenatural, destrucción, muerte, alcohol, droga, infelicidad personal o matrimonial, miseria, robo, fraude, despojo, control mental, lujuria desenfrenada, ignominia, desprecio y rechazo, que venga a nosotros por los males de mis antepasados, por mis propios males o por los que nos hayan hecho.

Todo lo mando derrotado a los pies de la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, ¡nunca mas regresen a nosotros y se vayan sin hacerle daño a nadie!

En tu Nombre Jesús, te suplicamos que por favor te hagas responsable de nosotros, dándonos la salud del cuerpo, alma y espíritu; dándonos tu providencia, tu protección, tu defensa.

Te lo suplicamos unidos a nuestra Madre María, porque sabemos que para ti no hay NADA IMPOSIBLE y tu nos lo darás TODO.
Amén. Amen. Amen.

Oración para Renunciar al Pecado

Oración de Renuncia al Demonio

Padre Santo, en el nombre de Jesús tu hijo amado, y con la dirección de tu Santo Espíritu, me pongo en tu presencia para darte gracias por permitirme acercarme a ti y reconocer mi estado de pecado. Purifica y transforma mis pensamientos y afectos, mi mentalidad y comportamientos; suscita en mi una sincera conversión.

Hoy, como el hijo pródigo quiero voluntariamente reconocer que he pecado contra el cielo y contra ti, que me arrepiento de haberte ofendido.

Ante ti Señor confieso mi pecado, reconozco que no soy digno de ser llamado hijo tuyo, pero se y creo que por tu infinita misericordia y por la Salvación que me ha dado Jesús en la Cruz, me reconcilias contigo.

Por eso Señor, en este instante quiero renunciar públicamente a todo aquello que me ha separado de ti:

Renuncio a Satanás; esto es al pecado, como negación de Dios; a la mentira, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria al amor.

Renuncio a las obras de Satanás; a la soberbia, a la avaricia, a la envidia, a la ira, a la lujuria y las sensualidades, a la gula, a la pereza, al odio, a la cobardía e indiferencia, a la injusticia; a la falta de fe, esperanza y caridad.
Renuncio a todas las seducciones de Satanás; a los abusos, a la discriminación, a la hipocresía, al cinismo, al orgullo, al desprecio a los demás.

Renuncio a la vida materialista que me ofrece el mundo, al dinero como aspiración suprema, al placer por el placer sin valores, al provecho propio por encima del bien común.

Renuncio a todo ídolo que yo mismo me haya forjado durante mi vida, posición social, bienes, y otros; creencias opuestas al cristianismo. Amén.

Oración de Renuncia al Demonio

Señor, el demonio anda “como león rugiente buscando a quien devorar” (1Pe 5,8).
No queremos caer en sus garras. Líbranos del mal.
Líbranos del tentador, de sus seducciones y de sus engaños, no dejes que siembre la cizaña del mal en nuestras vidas.
Líbranos del orgullo, del amor propio y la autosuficiencia.
Líbranos de la idolatría y la vanidad, de toda forma de egoísmo, de ponernos al centro de nuestros pensamientos e intereses.
Líbranos de ser esclavos de la opinión de los demás, de la cobardía, del respeto humano y de todo aquello que condicione nuestra autenticidad cristiana.
Líbranos de cuanto nos esclaviza sin que nos demos cuenta.
Líbranos de los malos sentimientos, del rencor, del odio, del deseo de venganza.
Líbranos de cualquier ambición o atadura que nos robe la paz.
Queremos aspirar a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
Líbranos de los apegos que nos impiden volar hasta ti.
Aleja de nosotros toda turbación, angustia, tristeza u obsesión.
Líbranos de las fuerzas del mal, de los maleficios, de las brujerías, de la infestación diabólica.
Queremos estar siempre en tus brazos y nunca bajo el poder de Satanás.
¡Queremos ser libres, Señor! ¡Queremos ser tuyos, sólo tuyos!
Queremos despojarnos del hombre viejo y que nos revistas del hombre nuevo a través de la gracia que nos regalas en los Sacramentos.
Tenemos la certeza de que si tú estás con nosotros, nadie podrá contra nosotros (cfr Rm 8, 31)
Por eso hacemos esta oración llenos de confianza en Ti: Tú has vencido al mundo (cfr. Jn 16,33)
Todo lo podemos en ti que nos das fuerza (cfr Fil, 4,13)
Por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo,
te pedimos, Padre, que nos libres del maligno ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

Si quieres ver más oraciones poderosas, visita nuestra página principal.