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Oración a San Judas Tadeo para la Salud

La salud es muy importante ya que sin salud nos vemos muy limitados, no podemos hacer bien nuestras tareas diarias, estamos de bajo animo y en ocasiones nuestra salud empeora con el tiempo. Así que quédate y hagamos juntos la oración a San Judas Tadeo para que por medio de su santa intercesión seamos sanados de todos nuestros males.

Oración para la Salud

Te recordamos que cada vez que ores debes hacer con mucha fe y amor, para que tus peticiones sean escuchadas. Puedes rezar esta oración por ti mismo o por una persona enferma.

Oración por la Salud

San Judas hermano, tú fuiste testigo presencial del poder sanador de nuestro Señor Jesús. Tú viste su compasión por los enfermos y moribundos. Tú mismo tocaste a los enfermos, compartiste los dolores y las tristezas de las personas, y animaste a los desesperados.

Oh San Judas amigo, tú has recibido esta autoridad y poder de sanación del Señor para hacer maravillas, para curar lo incurable, para asistir a quienes te invocan con gran devoción.

Te pedimos, glorioso apóstol, que intercedas ante nuestro Señor Jesús, para enviar su gracia salvadora para curar la enfermedad y el sufrimiento de (mencionar el nombre de la persona), para elevarle su espíritu que se encuentra abatido e inculcarle la esperanza en su corazón.

San Judas, a través de la oración, tú alabaste a Dios por las obras maravillosas de Jesús. Tú le pediste a Dios la fuerza para afrontar los retos de tu apostolado.

Tú pusiste tu confianza en la misericordia de Dios, creyendo firmemente que Dios te ama y entiende tus alegrías y tristezas, tus esperanzas y temores, tus triunfos y fracasos.

Tú lograste entender que nada es imposible para Dios. Por eso, te pido que ruegues por mí ante el Altísimo para que yo también pueda estar lleno del poder salvador de Dios, que entienda su voluntad en mi vida y fielmente me ponga en sus manos amorosas.

Oh, San Judas, que te mantuviste fiel a nuestro Señor, hasta la muerte. Tú le entregaste tu vida para que otros pudieran vivir, soportando el dolor físico y el abandono emocional. Te uniste alegremente a los sufrimientos de nuestro Salvador, Jesús, y por lo tanto compartiste la redención del mundo.

Te ruego ahora que intercedas ante nuestro hermano, en el nombre poderoso de Jesucristo, para que yo también pueda encontrar la fuerza en el rostro de mi sufrimiento. Ayúdame a confiar en Dios y a poner mi vida en sus manos. Amen.